Si otros brazos se sintiesen igual, si en el calor ajeno el abrigo fuese gemelo, pretendería en las sábanas de aquel encontrar el perfume de este. Porque si los abrazos de distinta piel se apreciaran semejantes, no serían, en fin, más que una prolongación de uno en el otro.
Prolongación
Yacías en el río
Yacías boca arriba en el río
y nadabas bajo el agua al mismo tiempo.
Yo flotaba varios metros por encima
y corría sin consentimiento.
Fue a medianoche
cuando parpadeaste violentamente
y partículas doradas cayeron del cielo
iluminando nuestros rostros
instantes antes de morir.